José Manuel

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11,871 km de casa
#iamamigrant
“No siempre ha sido fácil, pero he logrado salir adelante”
José Manuel
Ocupación: 
Músico
País de residencia: 
Italia
País de origen: 
Chile

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Soy José Manuel Fernández Bravo, tengo 32 años, músico, toco la flauta dulce desde que tengo memoria. A los 25 años me gané una beca del gobierno y junto a mi amiga Ursula San Cristobal, me fui de Santiago a hacer un master a la “Civica Scuola di Musica Claudio Abbado” en Milán, Italia.

Cuando llegué a Milán me sentí muy acogido. Llegaba a un país extranjero, hablando poco el idioma. Desde el primer día empecé a hacer amigos que me recibieron con afecto y me ayudaron a adaptarme y aprender a vivir en este hermoso país. Recuerdo también con mucha alegría a mis profesores y compañeros de escuela.

Me sorprendió mucho la apertura y el respeto que existe por la diversidad y me he sentido siempre seguro aquí. Otra cosa que me llama la atención es que el arte esta por todos lados. Hay una tendencia a la armonía en la arquitectura, en una misma ciudad pueden convivir la exuberancia y éxtasis en las iglesias y catedrales junto a la plasticidad y ruptura del arte moderno.

De Chile echo de menos a mi gente, mi familia el poder abrazarlos, a los amigos cercanos con los que nos juntábamos cada fin de semana, a mis compañeros de música. A un país extranjero uno llega con lo puesto, es decir con lo que ha recibido de su entorno, y en este sentido estoy muy agradecido porque de mi familia y amigos recibí tanta alegría, tanta bondad, tanta humildad y fuerza para superar los desafíos. También echo de menos el mar de Chile, la comida, la picardía.

En Italia, estoy haciendo un master en cornetto y curiosamente soy la primera persona que se ha titulado de una institución Italiana en ese instrumento. También enseño flauta dulce en escuelas de música y realizo proyectos de educación musical para niños en escuelas públicas.

Me siento contento de poder trabajar con niños, porque son creativos, alegres y como están llenos de preguntas, uno tiene que estar buscando la mejor manera para poder comunicar claramente con ellos, pero a la vez siendo niños, te inspiran naturalmente a la ternura.

Hace un año y medio, a través de un amigo, encontré el budismo de la orden japonesa Shinnyo-en. Me sentí inmediatamente como en casa, en un lugar donde las fronteras no existen. Es gracias a mis amigos y mi practica que puedo enfocarme en la tremenda oportunidad que estoy viviendo ahora, lo que me hace sentir agradecido y contento de la vida que llevo y me inspira a crecer como persona y a dedicarme a hacer feliz a las personas que me rodean. Espero, el día que vuelva a vivir a Chile, llevar este pedacito del espíritu a toda la gente que vive por allá y así, de algún modo agradecer el afecto que desde siempre me han donado.

No sé cómo será volver a Chile, pero algo que le pediría especialmente a quien regresa, es la generosidad de compartir lo que ha aprendido, porque la experiencia de uno es muy valiosa y a más de alguien le puede ayudar. Otra cosa importante es que den una mano a quienes están emprendiendo el vuelo. Cuando me estaba yendo de Chile, recibí muchos consejos prácticos sobre documentos, cosas que hacer antes de irse, contactos de tantos músicos que habían ya venido Italia y eso me abrió puertas y me hizo las cosas mas fáciles.

Para mis amigos de Italia, no me alcanzan las palabras de agradecimiento por tanto pero tanto cariño, tanta confianza en mis talentos y capacidades en el ámbito profesional. He tenido la suerte de tocar con músicos de toda Italia, y he podido constatar que son excelentes profesionales y siempre tienen una sonrisa que regalarte, están siempre bromeando, tratando de amenizar, de hacerse amigos.

Estoy muy feliz de haber venido a Italia. He aprendido tanto, he tenido la posibilidad de tocar en lugares hermosos, con músicos excelente y he podido desarrollarme como profesor y como persona. No ha sido siempre fácil, he tenido que luchar bastante con el echar de menos, con problemas de dinero y estudios, pero siempre he logrado salir adelante, renovado gracias a esas experiencias.

Para mí el hogar está en el corazón. Viviendo lejos siento cuanto son importantes las personas que quiero, las siento muy presentes, cercanas, como si el afecto que hemos compartido las hiciera mas vivas. Los que amo viven en mi corazón y ese sentimiento es reciproco, yo vivo también en el de ellos. Todos compartimos el mismo hogar.

 

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