Violeta

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#iamamigrant
“Una pampeana en Escandinavia: una aventura del caldén a los vikingos”
Violeta
Ocupación: 
Comunicadora Social
País de residencia: 
Noruega
País de origen: 
Argentina

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Soy Violeta, tengo 30 años, dejé mi país a mediados del 2015, después de haber aprobado mi tesis en Comunicación Social, sentí que finalmente la etapa académica estaba concluida y estaba lista para comenzar esta etapa postergada que era viajar a la aventura. En aquel momento pensé que sólo me tomaría seis meses, pero la situación política de Argentina cambió totalmente y sentí que no estaban dadas las condiciones para mi vuelta.

Mi primer destino fue Madrid para visitar a mi hermana que ya vive allí desde hace varios años, debo admitir que eso no representó un gran shock. Pero si lo fue cuando me mudé a Oslo, de repente había entrado a una dimensión paralela vikinga de inviernos eternos y seres poco expresivos.

No hay un día que no piense en mi familia, amigas y amigos y, especialmente en mi gatita Mentita, pero si bien ese sentimiento melancólico tanguero está presente, soy de las que insiste que la tecnología nos vincula y achica océanos, si hay voluntad obvia. Compartir un mate por whatsapp con mi tía que está en La Plata y charlar por horas, o llamar por Facetime a una amiga para mostrarle el evento que está sucediendo en la ciudad. Mantener vínculos a la distancia, siento que es un desafío que quiero cumplir.

Me gusta pensar que la casa/la cultura se lleva como una mochilita vayas a donde vayas. A veces saco anécdotas, costumbre, recetas de comidas que no conocen, películas que nunca han visto. Y las comparto con los nuevos amigos locales. Una vez me habían invitado a una fiesta de cumpleaños y en la entrada empecé a saludar con un beso en la mejilla, cuando me di cuenta de que lo que estaba haciendo “no estaba bien” ya era demasiado tarde, y seguí saludando al resto con un beso. Cuando la noche avanzó y las cervezas también, me acerqué a disculparme con estos vikingos por haber corrompido su espacio personal. Para mi sorpresa, me confesaron que les había encantado y que desearían ser saludados con un beso el resto de su vida, no exagero.

Me resulta impensado desentenderme de la realidad política argentina, en ese sentido he conocido representantes de ONG y diversas organizaciones escandinavas para abordar la problemática latinoamericana. He organizado dos campañas de prensa y difusión con muy buenos resultados.

Mi desafío actual es darme cuenta si ya es tiempo de volver o de pensar en la próxima aventura. El verano escandinavo es hermoso, pero el invierno es eterno.

Para los que regresan a su país nuevamente no tengo consejos, pero imagino que debe ser un momento lleno de todos los sentimientos que puedas imaginar. Me imagino a mí misma volviendo, en mi mente a veces ese futuro aparece más pronto y otras veces lejano, pero aparece con alegría.

A las personas de mi país anfitrión les diría: Hei du, har du en lighter? A todos los invito a que vengan conmigo de viaje a Argentina, les va a encantar, lo sé.

Cuál es mi hogar? He tenido tantos hogares que ya no hay UNO, TODOS los son. Donde sea que vaya mi desayuno incluirá tomaca (madrileño), eplejuice y smørbrød (noruego) y por supuesto, mate.

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