Jorge Montebello

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10,000 km de casa
#iamamigrant
La experiencia que me deja el salir de mi país es fuerte, ayuda a madurar, forja el carácter y hace valorar las pequeñas cosas de tu tierra.
Jorge Montebello
Ocupación: 
Administrador de empresas
País de residencia: 
España
País de origen: 
Colombia

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La historia de emigración en mi familia empieza en el año 2000, con mi madre viajando a España. Yo tenía 13 años y fue uno de los momentos más complicados en la familia por la situación laboral complicada en mi natal Colombia: mi madre quedó sin empleo y en 2 años no pudo conseguir algo estable, por lo que decidió emigrar. Con esfuerzo y sacrificio nos dio estudios universitarios a mi hermana y a mí, que nos quedamos en el país. La primera vez que mi madre pudo volver fue apenas después de 3 años, que se hicieron una eternidad. Los momentos en que ella regresaba de vacaciones eran los mejores, recuerdo una vez que llegó para diciembre de sorpresa y fue como un sueño tenerla para esas fechas. Con el paso del tiempo uno asimila la situación y se hace menos dolorosa la ausencia de la persona.

La situación laboral no mejoró mucho en Colombia y aún siendo profesional no encontré una estabilidad laboral óptima, así que me vi forzado a emigrar de igual manera. Viajé a Estados Unidos, donde pasé por diversos empleos, aunque ninguno en el que pudiera ejercer mis estudios. Fue complicado realizar otras labores diferentes y el choque es duro al principio; luego ya uno se hace a la idea. 

Yo tenía un sueño en mente, que era viajar al Mundial de Rusia, y con mucho esfuerzo y trabajos de 16 o 14 horas diarias, logré cumplir el objetivo de realizar ese viaje con mi mamá. Le di ese regalo en mayo de 2018, Día de las Madres. Ahora resido en España con papeles en regla, gracias a que mi madre me acogió con una ley de reagrupación familiar y me dieron residencia permanente. Quiero validar mi carrera para poder ejercer y realizar planes familiares y personales que tengo.

La experiencia que me deja el salir de mi país es fuerte, ayuda a madurar, forja el carácter y hace valorar las pequeñas cosas de tu tierra. Agradezco haber podido trabajar en todo tipo de empleos, porque ahora sé cómo se lucha para ganar un peso, y entiendo que cada trabajo es digno. Extraño mucho a mi país, cuando estás lejos te vuelves más patriota y crece un amor profundo por tu tierra. Agradezco a Estados Unidos y España por haberme permitido trabajar y cumplir mis sueños, porque difícilmente hubiera podido realizarlos con los empleos temporales y mal pagados que realicé en Colombia. Ahora la situación está mejor allá, o eso me cuentan colegas que tienen buenos puestos y ejercen nuestra profesión.

A veces parece suerte, o quizás mi destino estar fuera de mi país. Reflexiono en ese punto y sólo sigo adelante esperando tener un puesto bien remunerado y trabajar en mi profesión, cosa que también le ha costado mucho a mi madre y a nosotros por su ausencia. Mi hermana es odontopediatra en Estados Unidos, pero el proceso de validación es largo y costoso. Quisiera volver a EE.UU. y verla ejercer, ambos sabemos los obstáculos que hemos pasado para lograrlo, espero se dé pronto. Mientras tanto no me incomoda servir mesas o cocinar, son trabajos honrados y nuestra familia siempre estará orgullosa de nosotros.

Admiro la gente que se va dejando todo y llega sola a un país extraño y empieza de cero, pues nosotros hemos llegado bien, con casa y trabajo, y eso hace más fácil la transición.

Un saludo gigante a lo emigrantes que luchan día a día por tener un mejor futuro, y a los que quedan en su tierra: valoren ese país tan bello y diverso, no saben lo duro que es estar lejos y no tener ese ambiente cerca y su gente. 

 

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